Radioterapia de alta definición
jueves, 12 de junio de 2014
jueves, 1 de mayo de 2014
...y después nos preguntamos porque hay más cáncer
Dr. Nicolás Olea SerranoEs Catedrático de Medicina en la Universidad de Granada y Coordinador de Investigación del Hospital Clínico de Granada. Su especialidad: Radiología y Oncología.
I congreso de Alimentación Consciente 12 y 13 Marzo 2011, Barcelona. Excelente conferencia sobre la migración de tóxicos a los alimentos y sus consecuencias en la salud. El Doctor Olea aporta su conocimiento científico sobre las consecuencias de la ingestión de productos con acción hormonal en nuestra salud. Expone los resultados de sus investigaciones referentes a los plásticos, el teflón, el aluminio y los pesticidas en los alimentos entre otros.
miércoles, 16 de abril de 2014
Logran atraer a células cancerosas hacia un sitio idóneo donde matarlas
Un factor que caracteriza al glioblastoma como un cáncer difícil de tratar, es que las células malignas del tumor se distribuyen por todo el cerebro a través de las fibras nerviosas y conductos sanguíneos, invadiendo nuevos lugares. Ahora, unos investigadores han averiguado un modo de apoderarse del control de este mecanismo migratorio, para usarlo en contra del mismo cáncer, usando una capa de nanofibras más delgada que el cabello humano, para atraer a las células tumorales hacia una trampa mortal en el exterior del cerebro.Con esta nueva técnica, en lugar de invadir nuevas áreas, las células migratorias centran su atención en las nanofibras especialmente diseñadas y las siguen hasta llegar a una zona, idealmente fuera del cerebro, en la cual pueden ser retenidas y exterminadas.
Usando esta técnica desarrollada por científicos del Instituto Tecnológico de Georgia (Georgia Tech) y la Universidad Emory, ambas instituciones en la ciudad estadounidense de Atlanta, es posible desplazar parcialmente tumores desde lugares inoperables hasta zonas más accesibles.
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| S. Balakrishna Pai extrae muestras celulares de un depósito especial. (Foto: Rob Felt) |
Aunque la técnica de por sí no elimina el cáncer, sí puede al menos reducir el tamaño de tumores en su ubicación cerebral, al hacer que bastantes células tumorales se marchen de ese sitio.
Las nanofibras, hechas de una película polimérica ultradelgada, se asemejan a la estructura de nervios y vasos sanguíneos que las células tumorales del cerebro emplean normalmente para invadir otras partes del órgano. Las células cancerosas normalmente se posicionan sobre estas estructuras naturales y se desplazan a lo largo de ellas como trenes por una vía, esperando así llegar a otras partes del cerebro. En el caso de las nanofibras, éstas conducen a las células tumorales hacia una emboscada en vez de hacia nuevas partes del cerebro donde poder prosperar.
La ingeniosa técnica para engañar a estas células cancerosas es obra del equipo de Ravi Bellamkonda y S. Balakrishna Pai. Entre los pasos previstos en esta prometedora línea de investigación figura el poner a prueba la técnica con otras formas de cáncer cerebral y otros tipos de cáncer en general que sean difíciles de extirpar.
Sin embargo, antes de que la técnica pueda ser utilizada en los seres humanos, tendrá que someterse a extensas pruebas a fin de poder ser aprobada por las autoridades sanitarias. Fuente:http://noticiasdelaciencia.com/
sábado, 5 de abril de 2014
Un gen inactivado convierte a las células tumorales en adictas al azúcar
Las células del cáncer consumen glucosa de manera voraz para multiplicarse a gran velocidad. Esto se sabe desde hace casi un siglo, pero hasta ahora no se conocía el proceso por el que se desencadenaba este apetito. Investigadores del IDIBELL han descrito una proteína en la membrana celular de los tumores que atrae la glucosa como un imán. ![]() |
| A la izquierda células sanas con receptores de glucosa en rojo. A la derecha células tumorales con receptores de glucosa en rojo. Foto: PEBC |
Desde hace casi cien años se sabe que las células del cáncer sienten una especial apetencia por un tipo de azúcar denominado glucosa. El tumor usa esta molécula como si fuera la gasolina de la que depende un coche deportivo para quemarla rápido y crecer y multiplicarse a gran velocidad.
Es un proceso muy poco efectivo desde el punto de vista energético pero permite la división ultraacelerada de las células cancerosas. Es lo que se conoce como efecto Warburg, que ya fue descrito en 1927.
Hasta ahora se conocía muy poco de cómo la célula sana pasa de un consumo energético equilibrado a depender de este fast food calórico en la célula tumoral. Hoy, un artículo publicado en Nature Communications demuestra que en uno de cada cuatro tumores humanos existe un exceso del receptor de glucosa en la cara externa de su membrana celular. Esta proteína actúa como un imán atrayendo toda la glucosa que, desde el torrente sanguíneo, pasa cerca del tumor.
“Estábamos buscando genes que no funcionaban en las células tumorales y encontramos uno alterado, pero desconocíamos cual era su función. Descubrimos que era el responsable de eliminar el exceso de receptores de glucosa”,ha explicado el líder del trabajo, Manel Esteller, director del Programa de Epigenética y Biología del Cáncer del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Bellvitge (IDIBELL), proporciona una importante pista para entender este proceso.
“Así lo que ocurre es que se inactiva el gen que debería degradar al receptor de glucosa en condiciones sanas y al dejar de hacerlo, ese tumor presenta una superactivación de este receptor que capta todas las moléculas de glucosa de su alrededor y las usa para obtener energía rápida para proliferar. Es un cáncer que se ha vuelto un adicto a esta molécula calórica”, añade. “La parte interesante para futuros tratamientos es estudiar si cuando utilizamos fármacos para combatir un tumor y además le quitamos esta fuente energética, el tumor muere porque no puede adaptarse fácilmente a usar otros sustratos para obtener energía para sobrevivir”, concluye Esteller.Fuente: http://www.agenciasinc.es/
miércoles, 2 de abril de 2014
El cáncer tiene cura
Entrevista al Dr. Javier Herráez
Entrevistamos al Dr. Javier Herráez,
médico responsable de oncología en diversos
hospitales. En 2005 decidió abandonar la
oncología que se centra exclusivamente en la
quimioterapia. Es acupuntor y médico naturista,
autor de artículos científicos, conferenciante y
difusor de la medicina integrativa. Su libro El
cáncer tiene cura, es de distribución gratuita (ver
enlace) y resume con claridad su experiencia. Con
gran valentía y amor a la medicina, este doctor de
gran corazón nos permite vislumbrar una medicina
más humana.
¿Qué es la medicina integrativa y holística?
Son dos cosas diferentes. En las culturas tradicionales, la salud es un estado armónico entre cuerpo, mente y espíritu. Prevenir holísticamente no es tomar medidas concretas, sino atender estos tres niveles integradamente, adoptando un nuevo modo de vida, y conseguir la armonía con el medio (natural y social) y con nosotros mismos.
Sin embargo, medicina integrativa es un término nuevo que se refiere a una cosa que aún no existe: que los pacientes tengan una medicina que integre tanto lo necesario de la medicina tecnocrática como lo necesario de las medicinas holísticas y descarte lo que no vale de cualquiera de ellas.
¿Podríamos, como dice en su libro, “unificar la comprensión”? Sí, cuando cambiemos los humanos individualmente y dejemos de identificarnos con nuestro ego. Usted lleva años especializado en tratar la enfermedad del cáncer.
¿A qué se refiere con “la sanación está en el cambio”?
Me refiero al cambio individual de todos: convencionales y alternativos. Después de esto tendrá que venir el cambio de sistema económico social. Mientras estemos en un sistema donde la medicina ha acabado siendo parte de un negocio, en el que la mayoría de los médicos no saben que están siendo manipulados, el poder de la medicina (no los médicos) luchará hasta el último momento para frenar la expansión de las medicinas tradicionales y no tan tradicionales, como las medicinas bioenergética y ortomolecular, por ejemplo. El inicio del cambio pasará por que, en España, por ejemplo, no acaben prohibiendo (mediante medidas administrativo-políticas y evitando su desarrollo científico por impedimento económico y manipulación mediática) la homeopatía.
¿Es realmente la enfermedad un tiempo de regalo para sanarnos? ¿No es contradictorio decir que la enfermedad es sanación?
La mal llamada enfermedad es un proceso biológico con causas psicosomáticas conocidas y evoluciones previsibles y con un sentido biológico. De conocerse esto, la sanación sería más fácil (pero necesita una medicina integrativa apoyada por los hospitales) y la prevención sería un hecho. Cuando se supera la enfermedad, el individuo queda fortalecido física y psíquicamente. Eso es sanación (no solo curación). La enfermedad es el mecanismo biológico de sanación del que disponemos todos los seres vivos. Esto no significa que todos se vayan a “curar”, y cada vez más se están añadiendo otras enfermedades más difíciles de tratar con este afrontamiento biológico y cuerpo-mente: estas son las intoxicaciones debidas a la contaminación física, química, radiológica, electromagnética y también, muy importante, la mental, a la que nos dejamos someter unos por otros.
¿Por qué cree que “el desarrollo personal es parte de la medicina del futuro”?
Porque es la única forma de que recuperemos nuestro poder, el poder que da el saber que en nuestros procesos tenemos mucho que hacer nosotros mismos. Los remedios externos son solo apoyos para intentar ayudar al cuerpo físico (incluso energético) a recuperarse, pero si la fuerza vital no está en uno mismo, no sirven por sí solos para curar. Por eso, entre diferentes pacientes con la misma enfermedad, unos se curan y otros no, y unos mueren sanados y otros mueren sufriendo
Nos ha encantado el “Decálogo de médicos que quieren un cambio”. ¿Cómo se inspiró para escribirlo?
El decálogo lo escribí por mi propia experiencia, lo que viví hasta que me fui de lo convencional, porque se nos estimula de unas u otras maneras (la peor, nuestro miedo) a hacer lo que no queremos hacer y a hacer lo que otros quieren que hagamos.
Decálogo de los nuevos médicos:
1.- Comience a usar el sentido común como primera herramienta.
2.- Destierre el miedo; si usted actúa para ayudar a los pacientes, no debería tenerlo. La denuncia injustificada, la pérdida de prestigio o la amenaza física deben ser evitadas por nuestros gestores, no por nosotros. El principal antídoto es tener la conciencia tranquila.
3.- Use "sólo" medicamentos de reconocida experiencia, que se lleven usando décadas, no use los nuevos hasta que no estén contrastados.
4.- Use el menor número de medicamentos posible. Los más baratos y efectivos.
5.- Estudie en fuentes de alta seguridad científica, cuanto más reconocidas, mejor. A ser posible, libros.
6.- No acepte de los laboratorios ningún bien material. Atienda a los representantes sólo fuera de su jornada de trabajo.
7.- Prohibamos la publicidad farmacéutica en "medios" y revistas médicas.
8.- Luchemos por tener media hora para atender a un paciente.
9.- Pidamos tener psicoterapeutas en todos los centros médicos, y también trabajadores sociales y secretarios para hacer los innumerables papeles que hacemos cada día, robándoles tiempo a los pacientes. Nos han "endosado" todo ese trabajo burocrático que no es nuestro.
10.- En definitiva: luchemos para ser de nuevo médicos, aquello en lo que soñábamos cuando comenzamos a estudiar.
¿Por qué no le gusta la expresión “medicina alternativa”?
Porque las medicinas tradicionales, naturales y nuevas medicinas holísticas no son la alternativa de nada. No se trata de quitar una para poner una alternativa. Este término es separador y está ideado para crear rechazo en los oficialistas. Alternativo significa alterno, variable, rotatorio. Según el diccionario de la RAE: “1. Que se dice, hace o sucede con alternación. 2. Capaz de alternar con función igual o semejante. 3. En actividades de cualquier género, especialmente culturales, que se contrapone a los modelos oficiales comúnmente aceptados”. Como ves, en la definición termina diciendo “comúnmente aceptados”, y nosotros creemos que esta aceptación no es tan común, parece más una imposición del poder (académico, mediático y económico) que no una aceptación consensuada. Y como he dicho antes, no creo que la medicina sea mala, pero sí tiene cosas que hay que cambiar si queremos que vuelva a estar al servicio solo del paciente y no de otros intereses. Por eso hablamos de “integración”, pero no de las medicinas naturales y holísticas en la oficial, sino de ambas entre sí en igualdad de condiciones. Y ello requiere que tanto unos como otros deberían estudiar todos los conocimientos existentes actualmente en medicina, no solo los que se dan en las universidades oficialistas, pero tampoco solo los incompletos estudios de las naturales, que se dan con medios privados insuficientes.
En pocas palabras, ¿cuál es el problema con la quimioterapia?
Que no cura, y condena al paciente a un sufrimiento físico y moral que es indigno, y finalmente a un tratamiento paliativo “de sus efectos secundarios” que evita poder tener una muerte consciente y también digna. Es lo considerado menos malo, pero es solo creído, no hay estudios científicos concluyentes que comparen pacientes con quimioterapia frente a pacientes sin quimioterapia y con otros apoyos. Se instauró empíricamente, y no estoy de acuerdo con los razonamientos que la justifican, pues no me parecen científicos. En algunas circunstancias y dentro de una medicina integrada, sí podría llegar a ser útil, cuando vaya a producir con cierta seguridad respuestas importantes que le puedan salvar la vida temporalmente a una persona que quiera ponérsela, pero serán las menos en un futuro, aunque no las descarto.
¿Existe la posibilidad en la medicina hospitalaria de que el oncólogo ejerza objeción de conciencia y no la recete?
Ni idea. Nunca he oído hablar de ella. Pero el problema no es ese, es la creencia de la mayoría de los médicos del sistema en que es lo que se debe hacer, aunque se sabe que una mayoría de los médicos no se la pondrían a ellos mismos: http://www.naturalnews.com/036054_chemothera py_physicians_toxicity.html
¿Qué otros tratamientos existen? ¿Son científicos?
Defíname la palabra “científico”. A un compañero le intentaron acusar, y en el juicio, su defensa fue esa. El juez, al final, le dio la razón. Identificamos muy a la ligera ciencia actual con verdad, y en eso no estoy de acuerdo. Yo no soy científico, soy médico.
¿Cuáles han sido su mejor y su peor experiencia como oncólogo?
La mejor es cuando se sana una persona (se cure o no) entendiendo su enfermedad y se consigue que el paciente tenga una calidad de vida digna, que pueda pensar y decidir en todo momento, que sea respetado, y cuidado si hiciera falta, por sus familiares y médicos, pero permaneciendo en su ambiente familiar y social el máximo tiempo posible. Pero, sobre todo, cuando se curan. Son pocos en mi experiencia, pero cuando eso ocurre, son pacientes excepcionales que han tenido que ir contra viento y marea, pero que al final les ha merecido la pena. Muchos son finalmente el resto de su vida profetas anónimos. Y la peor es cuando les veo en una cama desconectados cerebralmente con gran confusión, con incapacidad para comunicarse con sus seres queridos, también sufrientes de impotencia y no entendimiento. También es una mala experiencia cuando el paciente curado quiere explicárselo de buena fe a su oncólogo y este, por disonancia cognitiva, no tiene receptividad, aunque solo sea “científica”, para conocer qué ha pasado. O cuando les dicen: “Si no se pone la quimio, no hace falta que vuelva por esta consulta”, como le ha pasado a una persona muy cercana recientemente, porque les dejan desasistidos de la seguridad de tener un médico con poder hospitalario para el momento que lo necesiten, y con la sensación de que, como no son sumisos, no se merecen el trato. Aunque generalmente, los pocos que hacen esto son los que no saben oncología, son solo quimioterapeutas de protocolo.
Usted propone, además de cultivar un carácter armónico y ético, practicar la meditación, el taichi, el yoga, etc. ¿Cree también que las visualizaciones pueden ayudar? Las visualizaciones y la relajación son una herramienta para empezar, pero lo ideal es meditar diariamente, y eso cuesta al principio. El taichi y el yoga como se practican en Occidente son gimnasias algo energéticas que se deben integrar en un modo de vida. No obstante, por sí solas pueden ayudar algo a armonizarse o a mejorar la energía. Todas estas prácticas las recomiendo a la gente en general. En Oriente, sí son complementos de ayuda en las terapias, pero aquí no sabemos hacerlo ni indicarlo para enfermos del todo. He comprendido que todo lo que es crecimiento personal y cuidado energético y espiritual sirve principalmente en el que ya lo conocía previamente. Instaurar estas costumbres en pacientes sin experiencia requeriría que el sistema lo apoyara y compaginara con la atención técnica necesaria. De lo contrario, solo tienen, en estos pacientes, efectos paliativos suaves.
¿Cuáles son sus próximos proyectos?
Dar cursos enfocados a la medicina preventiva (es decir, no a enfermos ya desesperanzados) de psicosomática y crecimiento personal. Como intención, tengo especializarme en medicina psicobiológica según la escuela de Fernando Callejón http://www.aamepsi.com.ar/, un médico que, por lo visto, sí está pudiendo hacer algo de medicina verdaderamente integrativa con la convencional.
http://javierherraez.wordpress.com Entrevista en vídeo y libro gratis en pdf: http://timefortruth.es/2013/09/22/el-cancer-tiene-cura
Fuente: http://www.revista-esfinge.com/
viernes, 21 de febrero de 2014
Una terapia celular consigue remisión completa de la leucemia en un 88% de casos
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| Micrografía de un linfocito T (o célula T) humano del sistema inmune de un donador sano. Imagen: NIAID/NIH. Fuente: NIAID Flickr's photostream. |
El estudio clínico, el más extenso realizado hasta la fecha en pacientes con leucemia avanzada, muestra que el 88% de ellos logró una remisión completa después de ser tratados con versiones genéticamente modificadas de sus propias células inmunitarias.
"Estos extraordinarios resultados demuestran que la terapia celular es un tratamiento eficaz para los pacientes que han agotado todos los tratamientos convencionales", explica Michel Sadelain, director del Centro de Ingeniería Celular de la institución estadounidense y uno de los autores principales del estudio en un comunicado del que se hace eco Sinc.
"Nuestros hallazgos iniciales se han mantenido en una cohorte más grande de pacientes, y ya estamos mirando nuevos estudios clínicos para avanzar en este nuevo enfoque terapéutico en la lucha contra el cáncer", añade.
“Reeducación” celular
Un adulto con leucemia linfoblástica aguda de células B (B-ALL), un tipo de cáncer sanguíneo que se forma en las células B –una clase de glóbulo blanco que elabora anticuerpos–, se enfrenta a un complicado tratamiento, pues la mayoría de los pacientes recaen.
Así, los pacientes con B-ALL que recaen tienen pocas opciones de tratamiento, de hecho solo el 30% responde a la quimioterapia. Sin un trasplante de médula, no son muchos los que tienen alguna esperanza de supervivencia a largo plazo.
En este estudio, 16 pacientes B-ALL con recaída recibieron una infusión de sus propias células inmunes modificadas genéticamente, llamadas células T. Las células fueron ‘reeducadas’ para reconocer y destruir las células cancerosas que contienen la proteína CD19.
Mientras que la tasa de respuesta completa general para todos los pacientes fue de 88%, en aquellos con enfermedad detectable antes del tratamiento la tasa fue del 78%, muy superior a la obtenida solo con quimioterapia.
Dennis J. Billy, de Wynnewood (Pennsylvania, EE UU), fue uno de los primeros pacientes en recibir este tratamiento, hace más de dos años. Tras superar con éxito un trasplante de médula ósea, se mantiene libre de cáncer y de vuelta en el trabajo desde 2011.
Por su parte, Paolo Cavalli, dueño de un restaurante de Oxford (Connecticut, EE UU) permanece en remisión completa, ocho meses después de recibir su tratamiento personalizado con células T.
Según los autores, “ya están en marcha estudios adicionales para determinar si la terapia celular puede ser aplicada a otros tipos de cáncer, y se están planeando análisis para probar si los pacientes con B-ALL pacientes se beneficiarían de recibir inmunoterapia específica como tratamiento primario”.
Logros científicos de la terapia celular
Basada en células, la inmunoterapia específica es un nuevo enfoque para el tratamiento del cáncer que aprovecha el propio sistema inmune del cuerpo para atacar y destruir las células cancerosas.
A diferencia de un virus común como el de la gripe, nuestro sistema inmunológico no reconoce las células cancerosas como extrañas y por lo tanto se encuentra en desventaja en la erradicación de la enfermedad.
Ya en 2003, los investigadores del Memorial Sloan Kettering fueron los primeros en señalar que modificar las células T para reconocer la proteína CD19 podría utilizarse para tratar cánceres de células B en ratones.
En marzo de 2013, el mismo equipo informó por primera vez de los resultados de cinco pacientes con B-ALL que fueron tratados con terapia celular y que lograron una remisión completa.
Estos esperanzadores resultados vienen a sumarse a los logrados el año pasado por investigadores de The Children’s Hospital Philadelphia y de la Universidad de Pensilvania (ambos en Estados Unidos). Este equipo logró curar una forma agresiva de leucemia infantil (la LLA) con una terapia celular que consistió en reprogramar las células inmunes para que estas se multiplicasen rápidamente y destruyeran las células leucémicas.
Fuente: http://www.tendencias21.net/
jueves, 13 de febrero de 2014
Logran tratar con éxito un caso grave de una forma rara de leucemia
El equipo del Dr. Salvador Macip, del Departamento de Bioquímica en la Universidad de Leicester en el Reino Unido, ha demostrado un tratamiento novedoso para la tricoleucemia (HCL, por las siglas en inglés de Hairy Cell Leukaemia), un raro tipo de leucemia o cáncer de la sangre.
La investigación indica que el Vemurafenib, un medicamento aprobado para tratar el melanoma pero del que no se había probado su acción frente a leucemias, es también capaz de tratar a éstas.
Macip, Martin Dyer y Jesvin Samuel constataron que el tratamiento con este fármaco, que puede tomarse de forma oral, retiró las células malignas de la sangre del paciente, y llevó a una recuperación clínica completa en unos cuantos días.
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| De izquierda a derecha, Jesvin Samuel, Salvador Macip y Martin Dyer. (Foto: Universidad de Leicester) |
Hay que tener en cuenta que este paciente había agotado todas las demás opciones de tratamiento, por lo que el resultado de esta investigación no es solo un éxito científico sino también una victoria en la lucha de una persona para salvar su vida.
Un estudio genético de las células sanguíneas del paciente permitió al equipo de Macip identificar una mutación en el gen BRAF que suele ser encontrada en los cánceres de piel. A partir de aquí, y teniendo en cuenta que el Vemurafenib ha demostrado tener éxito como inhibidor de una enzima codificada por una mutación del gen BRAF asociada a ciertos melanomas, los investigadores optaron por usar este medicamento contra las células cancerosas.
Al paciente se le extrajeron muestras de sangre diarias para analizar los efectos del fármaco de la manera más precisa posible, y ver cómo exactamente actuaba éste.
El fármaco ejerció con éxito su acción y mató a las células cancerosas.
Éste es uno de los primeros ejemplos clínicos de tal tratamiento para el caso de la tricoleucemia. El equipo de Macip es el primero que ha hecho un estudio bioquímico de las muestras, descubriendo, entre otras cosas, que el perfil de conducta del medicamento en el escenario investigado no es tal como se asumía que era.
El trabajo pionero realizado por estos científicos hace pensar que los fármacos usados en la actualidad para tratar ciertos cánceres podrían ser aplicados en otros tumores malignos que comparten un trasfondo genético similar. Y también constituye un buen ejemplo de un concepto emergente al que se describe como "medicina de precisión", y que se basa, sobre todo en casos de vida o muerte, en escoger el tratamiento más adecuado guiándose no solo por la enfermedad que padece el paciente, sino también por la composición genética exacta de éste; es decir que el tratamiento se diseña para un individuo con una enfermedad, no para todos los individuos con ella.
Fuente: www.noticiasdelaciencia.com/
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